Quizás el problema no es que falte talento
El sector de la ciberseguridad lleva años repitiendo la misma idea: “falta talento”.
Pero… ¿y si esta afirmación fuera sólo una parte del problema?
Hace unas semanas durante una sesión sobre formación y talento en ciberseguridad celebrada en el marco de la II CiberHack, se generó un debate especialmente interesante entre empresas, centros formativos y profesionales del sector.
Y, probablemente, una de las conversaciones más honestas que hemos tenido últimamente en el ecosistema.

Una tensión que todo el mundo vive… pero que rara vez se verbaliza
Por un lado, los centros educativos exponían una realidad clara: las empresas piden experiencia, pero muchas veces cuesta encontrar oportunidades para que los estudiantes puedan adquirirla.
Por otro lado, las empresas también ponían sobre la mesa una problemática muy real: formar talento junior requiere una enorme inversión de tiempo, recursos y dedicación.
Especialmente por pequeñas y medianas empresas.
Porque formar no es sólo incorporar a alguien.
Es:
dedicar personas
asumir curvas de aprendizaje
acompañar
supervisar
reducir productividad inicial
y confiar en que esa inversión tendrá continuidad
De hecho, según la encuesta sectorial impulsada por ASCICAT, la carencia de experiencia práctica es ya una de las principales dificultades detectadas por las empresas del sector.
Y aquí aparece una realidad incómoda que cada vez más organizaciones comienzan a verbalizar:
Muchas empresas están invirtiendo en formar talento… Sin saber si podrán retenerlo.
Las reglas del juego han cambiado
Durante el debate también apareció otra importante reflexión.
Y quizás aquí es donde muchas empresas empiezan a sentir que el modelo tradicional ya no funciona.
Hoy parte del talento joven ya no se mueve sólo por salario ni estabilidad.
Se mueve por:
proyecto
tecnología
evolución
flexibilidad
experiencias
cultura empresarial
y sentido de qué hace
Y esto está cambiando completamente la forma en que las empresas deben entender la captación y la retención de talento.
Especialmente en un ecosistema como el nuestro, formado mayoritariamente por pequeñas empresas tecnológicas.
Porque muchas de estas organizaciones compiten por el mismo talento que grandes corporaciones… pero con recursos muy distintos.
El problema no es sólo captar talento
Quizás por eso cada vez es más evidente que el reto real no es sólo encontrar talento.
El reto es:
cómo lo construimos
cómo le acompañamos
cómo lo conectamos con la realidad empresarial
y cómo hacemos sostenible esta inversión por las empresas que la asumen
Y aquí es donde aparece una idea importante: éste no es un problema que pueda resolverse individualmente.
Ni desde la empresa sola. Ni desde los centros educativos solos. Y tampoco desde la administración sola.
Necesitamos dejar de trabajar como prendas separadas de un mismo problema.
Necesitamos más espacios compartidos.
Más conversación real.
Más proyectos conjuntos.
Más capacidad de construir juntos.
Construir ecosistema
Desde ASCICAT creemos que el futuro del sector no va a depender sólo de la tecnología.
Dependerá también de la capacidad que tengamos, como ecosistema, de alinear a empresa, talento, formación y territorio.
Porque probablemente la pregunta ya no es si falta talento.
La pregunta es: ¿seremos capaces de construirlo juntos?



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