Ciberseguridad en sistemas de inteligencia artificial: del riesgo técnico a la responsabilidad organizativa
- Ascicat
- hace 7 días
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La inteligencia artificial forma ya parte del día a día de muchas organizaciones. Modelos que analizan datos, automatizan procesos o apoyan la toma de decisiones se están integrando rápidamente en entornos empresariales y administrativos. Sin embargo, esta adopción acelera también un aspecto a menudo infravalorado: la IA introduce nuevos riesgos de ciberseguridad que no pueden gestionarse con los esquemas tradicionales.
Cuando hablamos de seguridad en IA, no nos referimos únicamente a proteger infraestructuras o datos. Hablamos de garantizar la fiabilidad de los modelos, la integridad de los procesos de inferencia y el control de las decisiones automatizadas, que pueden tener impactos legales, económicos y sociales relevantes.
Por qué la ciberseguridad de la IA es diferente
A diferencia de los sistemas informáticos convencionales, los sistemas de inteligencia artificial pueden seguir funcionando aparentemente con normalidad mientras generan resultados incorrectos, sesgados o manipulados. Ataques como la manipulación de datos de entrenamiento, la inyección de prompts o la extracción de modelos no siempre provocan una interrupción visible del servicio, pero sí pueden degradar progresivamente su fiabilidad y generar riesgos difíciles de detectar.
Esto implica un cambio de paradigma: un sistema puede cumplir formalmente con controles clásicos de seguridad y, aun así, comportar riesgos significativos si no se gobierna adecuadamente el uso de la IA.
La importancia del ciclo de vida
Uno de los aspectos clave en la protección de los sistemas de IA es entender que la seguridad no es una fase final, sino un proceso continuo a lo largo de todo el ciclo de vida. Desde el diseño inicial del caso de uso hasta la operación y el mantenimiento del sistema, cada etapa introduce riesgos específicos.
Decisiones tomadas demasiado pronto —como automatizar procesos sin valorar su impacto o utilizar datos inadecuados— pueden generar problemas estructurales difíciles de corregir posteriormente. Por ello, la ciberseguridad aplicada a la IA debe integrarse desde el primer momento en la planificación y la gobernanza del proyecto.
Gestión del riesgo y gobernanza
La gestión del riesgo en sistemas de IA requiere combinar metodologías consolidadas de seguridad de la información con marcos específicos para la inteligencia artificial. No es suficiente con identificar vulnerabilidades técnicas; es necesario mapear activos, amenazas y dependencias, incluyendo servicios de terceros y cadenas de suministro, que a menudo concentran una parte importante del riesgo.
En este contexto, la dirección de la organización desempeña un papel clave: definir niveles de riesgo aceptables, exigir evidencias de control y asumir que las decisiones automatizadas también generan responsabilidades.
Amenazas emergentes y medidas de control
Los sistemas de IA se enfrentan a amenazas específicas como los ataques al prompt, la inversión de modelos, la filtración de datos sensibles o el consumo incontrolado de recursos. Ante estos riesgos, la protección debe ir más allá de las medidas clásicas e incorporar mecanismos como la monitorización continua, los guardrails para modelos de lenguaje, la detección y respuesta ante incidentes o las pruebas de seguridad específicas para IA.
El objetivo no es eliminar completamente el riesgo —algo imposible—, sino reducirlo a niveles asumibles y controlados, con una trazabilidad clara de las decisiones tomadas.
Personas, impacto y cumplimiento normativo
Un elemento diferencial de la ciberseguridad en IA es la necesidad de poner a las personas en el centro. La gestión del riesgo organizativo debe complementarse con la evaluación del impacto sobre los derechos fundamentales, tal y como recoge el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial. Esto obliga a analizar no solo qué puede fallar técnicamente, sino cómo pueden verse afectadas las personas por los resultados del sistema.
En paralelo, la formación y capacitación del personal se convierte en un pilar esencial. Sin conocimiento de los riesgos y limitaciones de la IA, ninguna medida técnica será suficiente.
Una IA segura no se improvisa
La ciberseguridad aplicada a los sistemas de inteligencia artificial exige una visión madura: estratégica, transversal y alineada con la gobernanza de la organización. Integrar seguridad, gestión del riesgo y cumplimiento normativo no frena la innovación, sino que la hace sostenible y responsable en el tiempo.
Fuente: Este artículo se basa en la Guía de ciberseguridad para la protección de sistemas de Inteligencia Artificial en el entorno organizativo, elaborada en el marco del proyecto Google cAIre, con la contribución de profesionales del ámbito de la ciberseguridad, entre ellos Marco Emilio Sanchez, abogado experto en derechos digitales, inteligencia artificial y ciberseguridad, doctor en tecnologías y socio de ASCICAT. Puedes descargarla en el siguiente enlace:




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